Higiene íntima (y II)


Proyecto la película del día en la pantalla del espejo, a la espera de su bendición. Sólo mi triunfo le cerrará la boca a la cosa más subjetiva de mi mundo. Pues tampoco estoy tan mal, me digo aguantando la respiración. ¿Eso de ahí es un grano? Mientras unos y otras buscan arrugas a quienes insultar, yo sigo contando lunares.

***

Por más que insista, no puedo expulsarlo de mí. No cuando yo quiero. Y, a menudo, guárdame el secreto, me gusta. Erótica de lo escatológico. Mierda, no hay papel. Lo amontonaré en mi memoria.
***

En la bañera, uno puede dejar de pensar. Y sonreír (quizás llorar sin tener que disimular) en un momento en que no sólo la pastilla de jabón nos resbala. Agarrados a la esponja, recorremos nuestros caminos saludando con los dedos a viejos conocidos. Amarse no puede tener contraindicaciones.
31 agosto 2007, Girona (y Londres)

Comentarios