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23/11/09

Ojalá


ESA MAÑANA, LEO SE LEVANTÓ ALGO MÁS PRONTO, hacia las 7.30. Se dio una ducha con agua caliente para entrar en calor porque tenía los pies helados. Luego se vistió. Pantalón de pinzas, camiseta imperio, camisa y, tras dudar unos segundos, corbata azulada. Ya en la cocina, preparó café. Buscó en el armario algún bollo que no estuviera muy duro y pudiera hincarle el diente. “¿Que ya están caducados?”, refunfuñó. “Si los compré… los compré…” Finalmente, se decidió por unas galletas María.